Whispered in the sounds of silence

Publicado: julio 12, 2010 en Cine y música

The graduate no sería la gran película que reconocemos sin uno de tres elementos en ella presente: el argumento, el actor principal y la banda sonora. Si bien hoy es considerada un film de culto y no espanta a nadie que una mujer cuarentona se quiera “tirar” a un chamaco recién iniciado en la tertulia de los veinte, en su momento ruborizó a moralistas empeñados en hacer de las buenas costumbres el pan suyo de cada día, mientras reflejó la libertad sexual a la cual se accedía durante el verano del amor.

El argumento fue adaptado del libro homónimo, escrito por Charles Webb, y tuvo como actor estelar a Dustin Huffman, chamaco de treinta años que apenas realizaba su segunda aparición en películas sólo después de haber filmado ese mismo 1967, The tiger makes out. Si la cara y complexión de posuniversitario encajaron con la personalidad de Hoffman la mano del director —Mike Nichols— se deja ver durante los momentos de conflicto del personaje, así como la frustración ante la boda de Elaine Robinson (Katharine Ross), momentos previos a la escena final.

Ahora bien, si Kathy Ross se lleva buenos créditos por su papel un tanto sutil e inocente, Anne Bancroft (Mrs. Robinson) inaugura el mito de la mujer moderna que a la postre habrá de conseguir todo lo que el ego y poder sugieren con la seducción provocada por una espalda desnuda. Al final de cuentas, The graduate propone la fórmula amorosa por excelencia, en la que se involucran dos mujeres y un hombre, hecho que se nota en el éxito de una gran novela mexicana: Dos mujeres, un camino, claro que Laura León y Bibi Gaytán no se comparan con Ross y Bancroft, no sólo por el parentesco de sus personajes, sino por el atractivo que puede representar Hoffman dejándose imitar por Erik Estrada.

Haciendo a un lado los sarcasmos, ¿qué es de The graduate sin la banda sonora? Autor en su mayoría de las canciones aparecidas en la película, Paul Simon, en compañía de Art Garfunkel, ofrecen un delicado pero fuerte repertorio que fortalece en cada momento las escenas de Nichols; al punto, de favorecer el ambiente un tanto nostálgico que será necesario hacia el final. En el caso de Simon & Garfunkel, éstos se habían dado a conocer con su primer disco formal, llamado Wednesday morning 3 AM, tres años antes y del cual se desprendía el que se convirtió en pieza de la banda sonora: The sound of silence, con la peculiaridad de acompañarse sólo por una guitarra acústica.

Ya en 1966, con el título The sound of silence aparece una nueva versión de su casi homónima, con la diferencia de la inclusión de metales y el doblaje de voces. Ahora bien, de este material también se incluye en la banda sonora April come she will y una tercera versión de la primera a capella y al estilo de su primera aparición. Ese mismo año dentro de Parsley, sage, Rosemary and thyme, su tercer material, abre Scarborough fair/canticle que, siguiendo la lógica anterior habría de incluirse en The graduate.

El esquema de este remake se rompe con Mrs. Robinson, que puede considerarse como tema inédito que fue editado primero para la película de Nichols y en Bookends, durante el mismo año, 1968. Es decir, el tema fue especialmente compuesto para el film quedando como la cereza del pastel que valió el Oscar al mejor director.

En todo caso, a 43 años de su aparición The graduate, El graduado o, simplemente Señora Robinson, como afanosamente se conoce por el público en México, se convirtió en referente del mito que hoy, más de uno, sueña con ser objeto de tal maravillosa seducción, por el hecho mismo, no así por la moral dañina en la que nos encontramos, porque a veces las señales caen del cielo en torno a una pregunta: are you trying to seduce me, Mrs. Robinson?

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comentarios
  1. Adrian Arenas dice:

    Are U trying to seduce me Mrs. Robinson? Frase que en tanto el tiempo sea generoso podremos disfrutar en una que otra “tertulia” nocturna en cuanto podamos desafanarnos de el misticismo de tal filme je¡ para muchos una maldicion para otros el pan de cada dia, como lo has mencionado. Esto tiene que ser simbolico para mas de uno y el autor no me dejará mentir que este es el soundtrack de su vida. Un abrazo mi querido Brother Wilbury

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